Después de que surgió “la vuelta por México” para llegar de manera ilegal a los Estados Unidos, han salido a relucir varias historias desgarradoras; esta es una de ellas:

Guillermo (nombre ficticio), es uno de los dominicanos que, desesperado por las precariedades económicas que sufría, decidió vender todo lo que tenía y comenzó la travesía que, sin pasar nunca por su mente, le dejó una huella imborrable.

El joven, de menos de 30 años, desde un principio “corría con suerte”. El costo de atravesar los países centroamericanos hasta llegar a la frontera de México con Estados Unidos estaba presupuestado en 250 mil pesos, que comparado con “otros amarres”, estaba súper barato.

En cada país lo recibía un coyote (gente que cubre la ruta migratoria), que era recomendado por uno anterior. Todo se complicó cuando llegó a México.

Pensaba que el coyote lo iba llevar hacia la frontera y que iba llegar al refugio migratorio que tiene Estados Unidos en la barrera divisora.

Pero no. Guillermo fue trasladado hacia un pueblo costero, lo montaron en una yola, y junto a más personas, arrancaron mar adentro rumbo a México.

El viaje en yola empezó de noche. Iba una mujer con una niña, en uno de los brincos de la yola la niña cayó al mar y el capitán siguió corriendo la lancha. La mujer gritaba histéricamente, desesperada por su hija, y ellos la tiraron al mar.

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